sábado, 14 de enero de 2012

EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS DE VIVA VOZ EN TIEMPOS DE CRISIS.

Por un lado y por otro escuché decir que nuestro oficio de narradores orales, contadores de historias o cuentacuentos, está a piques de desaparecer. Que algo que empezó hace no muchos años está llegando a si fin. Que los cuentos contados de viva voz están en vías de extinción.
Yo creo que estamos en tiempos de crisis, en una época rara. Que los que nos dedicamos a esto de contar historias no sabemos de dónde vamos a sacar el dinero para los garbanzos. Pero justamente creo que, por lo raro de los tiempos que corren, nuestro arte está en alza.
Entiendo que las programaciones a las que estábamos acostumbrados están disminuyendo o desapareciendo, que los festivales no saben cómo sustentarse, que los bares están cerrando, que todo parece indicar que no quedará ni un hueco en donde contar.
Creo que lo que fue nuestro sustento está en la incertidumbre más absoluta y que los que no sabemos hacer muchas otras cosas probablemente terminemos de dependientes en el Corte Inglés o recurriendo a nuestras otras escasas habilidades para poder llevar un plato caliente a la mesa en estos tiempos de frío (extraño también el clima, por cierto)
Pero quizás sea el momento de pararnos a pensar porque contamos.
De detenernos y ver las caras de la gente escuchando en las pocas sesiones que tenemos.
Y de salir a la calle a buscar nuevos espacios, porque en los tiempos donde la extrañeza del cotidiano nos invade, una buena historia bien contada puede darnos un respiro.
Hay gente que quiere escuchar historias y hay gente que quiere contarlas. Entonces no se está extinguiendo nuestro arte, sino el sustento al que estábamos acostumbrados en los tiempos de vacas gordas.
Ahora las vacas estan flacas y se las lleva la brisa. Vuelan por el aire entre las amapolas y los girasoles (junto con las mariposas) , se cruzan y sonríen con las nubes…. Y esto alguien tiene que contarlo. Ahí estamos nosotros que con nuestra voz, nuestro gesto y nuestras emociones, dispuestos a viajar por otros mundos con quienes quieran acompañarnos, para luego volver renovados y con nuevas esperanzas.
Sé que esto suena romántico y contar por el placer de viajar no alimenta el cuerpo. Pero no olvidemos que nuestro oficio tiene mucho de alimentar el alma.

6 comentarios:

Alasalamar dijo...

Se echaba de menos una opinión que, sin "chutes" de vana ilusión, transite la senda del optimismo. Creo, estimado maestro, que toca reinventarse. Incluso creo que debiera ser tarea diaria. ¿Para ser otros? ¿Para hacer necesariamente algo distinto a lo que nos gusta hacer? No, mientras mediante el ingenio, el sano afán y la dedicación podamos salir adelante. De manera más austera, sin menos ventajas, pero siempre dignos... Yo no participo profesionalmente del arte que representas, pero el principio que sustenta tu opinión me parece válido para otras muchas actividades. Así pues, gracias por brindarnos, una vez más, tu palabra.

Ipe dijo...

Justo he escrito sobre esto, en la misma linea, hace unos días atrás en mi blog personal ...

"Entre mis compañeros/as de profesión hay alarma. Con los recortes presupuestarios no podremos ya vivir de contar cuentos. Es triste ciertamente, también a mi me apena decir adiós a una etapa de mi vida, sin embargo si hago evaluación, de mis 45 años, he pasado solo 10 mezclando el placer de contar y cobrando por ello, mientras que los treinta anteriores he contado cuentos por placer y buscando el dinero en otros lados. Es posible que los recortes presupuestarios me obliguen a buscar los recursos materiales en otros áreas menos placenteras, pero no conseguirán que deje de contar cuentos, porque es algo que puedo hacer por mi misma, salvo que enmudezca... y entonces me quedara la posiblidad de escribir, que tampoco es tan cara. Y aquí va la segunda cita de Galeano, tan aplicable a contar cuentos como a la escritura:
Uno escribe para combatir la propia soledad y la soledad de los otros.
Por lo demás, creo que queda claro que no me creo nada de lo que cuentan los medios de comunicación sobre la crisis económica, tampoco me creía la bonanza, será por que no me toco vivirla, es posible.

A mi me gusta la historia, no puedo dejar de mirar el pasado y observar algunas cosas. Por ejemplo, y salvando las distancias, tenemos el caso de Lope de Vega y de Cervantes. Los dos buenos escritores con relevancia en su época, y sin embargo uno logro vivir de lo que escribía y el otro debió buscarse las vueltas y trabajar en precario, sin embargo nadie negara que la repercusión de las obras de Cervantes ha sido mucho mayor a nivel mundial que la repercusión de las obras de Lope de Vega, ¿a quien le importa ahora de donde sacaban el dinero para comer cada día?"
http://mipozodeignorancia.blogspot.com/2012/01/galeano-y-yo-vivir-del-cuento.html

Pedro dijo...

Querido Campa.

Aquí en la Argentina a pesar de la situación económica, que no está buena en realidad, la narración sigue creciendo, en cantidad.
Con respecto al nivel de narración, realmente hay de todo. Desde malo hasta muy bueno.
Ocurre que la mayoría de los contadores de historias no viven de este arte aquí. La mayoría, tal como dice Liria tiene otro trabajo paralelo.
Y es cierto que estamos acostumbrados a las crisis, a la desocupación en nuestro país. Pero ya hemos creado anticuerpos. Sinceramente aquí “vacas gordas en materia de trabajo sobre narración oral nunca hubo” O mejor dicho. Aquél que tenía una vaquita la cuidaba y no la compartía.
“Tengo un espacio mío??” o “”semmo lo mejore”
Sigue sucediendo hasta el día de hoy.
Y el narrador sin cojones evade opinar sobre este tema porque tiene miedo de quedar mal parado, ser juzgado, perder alumnos, público.
Y es un tema importante. Hay que hablar de esto, debatir para impulsar nuestro trabajo. Creo que debemos conocernos más como personas que como narradores.
Esta es una realidad que hay que traer al tapete
Y que viene al caso a tu pregunta de por que contamos. Algunos tal vez como profesionales, otros tratan de ganarse el manguito, otros por placer. El placer de dar.
La pregunta para mí es con qué intención hacemos esto.
Y cuanto podemos tener de generosos para compartir con los demás. Aquí hay gente muy generosa que comparte y muy pocos son los que viven exclusivamente de la narración pero quedó demostrado en estos últimos años que con esfuerzo y trabajo uno puede tener logros extraordinarios. Pero eso es un “Don” que tienen algunas personas en especial.
Con respecto si suena romántico tu pensamiento. Es romántico pero no es una utopía. Está todo al alcance de la mano.
Las historias alimentan el alma, sí.
Y nuestras reflexiones deben alimentar la solidaridad.
Perdón, pero siempre fui así de vehemente porque creo en el trabajo y en nuestro arte.

Mijo dijo...

Di que si, campa, y pasaremos la gorra, y seguiremos escuchando felices. BESOS

madridFILMS dijo...

Muy elocuente y emotiva reflexión, Campa. Te mando un gran abrazo y a seguir contando...

Guille

CAMPANARI dijo...

Hola. Gracias por leer y comentar mi pequeña reflexión.
Ipe, la idea está en el aire. QUe buena coincidencia.
Pues nada. A seguir viendo que hacemos con las historias. Besos